miércoles, 1 de octubre de 2008

Playa de Binigaus, septiembre de 2020, verde, guitarra

Caléndula y Sálica juegan en la arena y cloquean cada vez que encuentran un bicho escurriéndoseles entre los dedos. Caléndula se yergue todo lo que puede y apoyada sólo en las rodillas se enfrenta al viento como un mascarón de proa, de espaldas al mar. Los ojos se le extravían por las matas y entre las ráfagas asoma esa expresión desquiciada que hiela a todos los que las miran. Sálica ha dejado de revolver la arena y tira de la mano de Caléndula hasta llegar a los pies de Isabel, que agarra un poco más fuerte la guitarra, y se vuelve a sentir algo de sobra, con su ropa de colores dulces, sus bocadillos en papel albal, su colorete, sus mechas; todo tan descombinado con las dos criaturas atemporales que la miran fijo.

- ¿y por qué el verde es bonito en los ojos y no en los dientes?
- ¿y por qué tú quieres verde en los ojos pero no en los dientes?

Héctor hace como que duerme, como siempre que Isabel se siente de sobra en una escena de la que no tiene el guión; hace tiempo que se le casca la sonrisa cuando trata de recibir con entusiasmo los fogonazos del bestiario imaginario de las niñas.
- Nosotras de mayores vamos a tener los dientes verdes, y la piel llena de polvo.
- Y nosotras de mayores vamos a tener el pelo enredado y con bichos y va a ser como esta playa
- Pero no va a entrar nadie en nuestro pelo que no tenga los dientes verdes y con gusanos.

Hace tiempo ya que no tiene sentido enseñarles canciones, ni recordar juegos de antes, y que es mejor no acordarse de que no era eso lo que imaginaba que sería tener a sus dos niñas. Le sostienen la mirada con ese aire desquiciado, e Isabel recorre el verde de las matas con sus ojos, en busca de un mísero rastro de entrada a ese reino que no es de este mundo.

Caléndula y Sálica vuelven a la orilla y miran en silencio al horizonte, señalando una dirección en la que Isabel no alcanza a ver nada. Héctor sin abrir los ojos masculla la letanía de siempre,
- si se hubieran llamado Gloria y Pilar, jugarían con muñecas.



para Aglae

3 comentarios:

Alejandro Bebemares dijo...

Mucha afluencia comentarística por aquí, según parece... me encanta el sarcasmo, es como una forma de vida...
De todas formas es un texto curioso que ha saber de qué parte de ese enrevesado encéfalo tuyo habrá salido. Pero, eh, no te preocupes a todos nos pasa. La fascinación son cosas que los humanos de hoy en día no tenemos derecho a disfrutar; así que te seré claro: me ha gustado pero ni de lejos me ha fascinado.
Tienes una forma distante de reconocer "le bizarre" de nuestro mundo y eso te enoblece, pero no tienes porque forzarte, sale solo.
Descansa, no te estreses que no estás TAN sola.
Confía en mí.
Un saludo, *escupe al suelo*

Alejandro Bebemares dijo...

Fe de erratas:
"a saber" párrafo 2
"ennoblece" párrafo 3

Adrastea_Quiesce dijo...

hola juan carlos, qué tal.