miércoles 11 de marzo de 2009

IFMciSo: Yalta, 1936, magenta, filo cordata

El trole ha vuelto a desengancharse de la catenaria. El conductor y el operario pasean por el techo con las botas de goma chirriando, el calor del mediodía vuelve correoso el vestido de Svitlana.
Oksushka, no te embotes, por favor, mira cómo lo hago.
El trole arranca de nuevo, camino de su residencia. A lo lejos se ve la línea de largo recorrido que las llevaría a sus casas. En Yalta debe arder el aire y la gente se estará bañando, y allí están ellas, en el destartalado julio, preparando los siguientes exámenes. En la tarde de Simferopol parece que solo quedan estudiantes y viejas que rezongan. Oksana enrolla una hoja de Pravda y se la tiende.
Explícamelo con esto.
Svitlana suspira. Con la luz que entra por los cristales las manchas de su falda relucen, incomodándola. Desenrolla la hoja, que sigue hablando del levantamiento fascista de España. Por el otro lado hay un retrato de Zinóviev. Oksana ha debido coger la primera página.
La notocorda se forma en esta dirección, señala con el índice, y por encima, del ectodermo, se va a ir formando la placa neural
¿pero el esqueleto?
El esqueleto axial se guía por la notocorda, también
¿Pero los que no tienen esqueleto?
Pues tienen notocorda pero no tienen esqueleto
¿y entonces la notocorda qué hace? ¿seguro que los cordados sin esqueleto tienen notocorda? ¿o solo amagan tenerla?
Oksushka, déjame un paz un rato y estúdiatelo tú, que no soy un mono de repetición del profesor.
Svitlana mira por la ventana, fastidiada porque en realidad no sabe responder. Saber contestar las preguntas de Oksana es genial, encontrar un vacío donde debería estar la respuesta le hace pensar que bien podría tener una esponja en vez de cerebro. O una tabla de lavar. Aunque viendo el estado de su ropa para lo doméstico tampoco vale demasiado. Este vestido claro era su favorito, pero en el laboratorio de micro se le volcó el frasco de fucsina ácida mientras hacía una tinción de ziehl-neelsen que por supuesto no salió. Mientras aguantaba el rapapolvo por confundir la fenicada con la ácida, el tinte traspasó la bata y echó a perder el vestido.
La facultad de ciencias naturales desaparece a lo lejos cuando el trole gira por la avenida. Svitlana hurga en el periódico hasta llegar a las fotografías.
Aún no hay de España, dice. ¿por qué hablan tanto de esa guerra? ¿no nos pilla muy lejos?
Oksana guarda silencio, y mira al conductor, distraída.
Ksiusha, sorda, hazme caso. ¿por qué crees que dan tanto bombo a esta guerra?
Kiril decía ayer en la fonda que esta guerra es un ensayo general de lo que ocurrirá en Europa, los fascistas se levantarán y el estado comunista acabará con ellos.
¿desde cuando nos creemos algo que dice Kiryusha? Es encantador, pero sabe de leyes y de política menos que tú y que yo, no entiendo qué hace estudiando letras.
Raísa decía a su vez que Stalin quiere que miremos lo que pasa fuera y no lo que pasa aquí.
Otra que tal baila. Raya, con tal de hablar bien de Trotsky y mal de Stalin es capaz de contar lo que haga falta.
Creo que su padre y él se conocieron en Samara.
Sí, en un periódico. Y algo debió pasar que siendo Raya pequeña se vinieron aquí, y no creo que fuera por el sol.
El trole da un frenazo en su parada y dejan el periódico arrugado en el asiento.





para Isä, neurocientífica